
Este es mi primer relato, no el último, espero.
Os voy a hablar de algo que pasó (quizá) hace no mucho, en un apartado pueblecito alemán, "Jresmran", un nombre impronunciable para los extranjeros.
Nuestros protagonistas son dos hermanas de ochoo y trece años, que vivían al oeste del pueblo, la casa mas próxima al manicomio (cliché). Como ha de ocurrir, un día sus padres se ausentaron, su abuela del pueblo precisaba ayuda médica porque sufría de fiebres reumáticas.
-Acostaos pronto -le decía el padre a la hermana mayor- y no veais mucho la tele.
-Si, padre.
-Y cuida de tu hermana.
-Claro, padre.
-Estaré de vuelta pronto y os quiero en la cama.
-Por supuesto...
Una vez se fueron sus padres, las hermanas se sentaron, pusieron la tele y vieron un rato un documental. Al cabo de un rato, en la televisión local un avance.
-Noticias de última hora, Jacsemberr Roshbill ha escapado de la prisión psiquiátrica y se halla por los alrededores, aseguren puertas y ventanas y...
La hermana pequeña, aterrorizada, apagó la tele. En mutuo acuerdo, decidieron irse a la cama en seguida. Para calmar a la hermana, la mayor le dejó la litera superior. Al cabo de unos minutos se durmieron. Pero en mitad de la noche, a la pequeña le sobresaltó un ruido muy extraño
tap, tap, siiiiiiiish,
tap, tap, siiiiiiiish,
tap, tap, siiiiiiiish,
Temblando de miedo, al cabo de unos minutos, la hermana se asomó a la litera de abajo y pudo ver la mitad superior de su hermana intentando arrastrarse impulsandose con las manos sobre el suelo y llenandolo de sangre.
tap, tap, siiiiiiiish,
tap... tap... siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiish...
Aquel sonido la perseguiría toda la vida

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